Plantas con adornos

LA NEGUILLA SECA… Y DE SEDA
Tratándose de flores secas, no puedo dejar de mencionar a la neguilla (Nigella damascena), que guarda un sitio muy especial en mi corazón; esta especie posee unas densas cápsulas de semilla de forma redondeada que al principio son verdes y se tornan luego de color marrón claro. Quedan muy bien cuando se las deja el pedúnculo largo, pero también son muy vistosas en los arreglos bajos. Asimismo combinan muy bien con flores artificiales o de seda, lo que no suele ocurrir con el material seco, o con hierbas o granos o con el color blanco plateado del doblescudo (lunaria biennis).
Muchas flores secas parecen marchitas y sin gracia al lado de la versión artificial de la neguilla, por lo general de colores muy vívidos, lo que constituye una vergüenza para ellas. (Es muy diferente si se trata de flores frescas, pero ya hemos tratado este tema.)

OTRO ALQUEQUENJE
Además de las variedades de Physalis, tratadas anteriormente, existe otra clase de alquequenje que vale la pena cultivar en el jardín. La Nicandra physalodes, que recibió su nombre de un médico y botánico de la antigua Grecia, llamado Nikander de Colophon. Es una planta de ramificación abundante que da unas atractivas florecillas azules con forma de campana. También se las vende ya blanqueadas.

CUANDO LAS PLUMAS PESAN
Incorporar plumas en los arreglos de material seco o de flores artificiales puede ayudar a lograr una mayor variedad. En primer lugar, proporcionan una línea más abierta y pueden sustituir a las elegantes, y algunas veces difíciles de conseguir, flores colgantes. Por otra parte, pueden brindar también toques inesperados de color.
Es un error pensar que el uso de las plumas constituye una crueldad para con las aves: los avestruces se crían sólo por sus plumas y se los “afeita” cuidadosamente. Como estas aves viven en climas cálidos, no sufren la ausencia temporal de plumaje que, de cualquier forma, vuelve a crecer rápidamente. El pavo real, por su parte, pierde las delicadas plumas de su cola cada año después de aparearse.
Las hojas de la Mimites hottentotica son siempre de color plateado, ya sean frescas o secas; pero, por desgracia, sus pequeños ramilletes colgantes de estambres amarillos y erguidos estilos de color rojo con estigmas negros se caen al secarse la planta. También en este caso el señor Stokoe tuvo mucho que ver, ya que la planta, originaria de la misma zona que la Brunia (como usted quizá se habrá dado ya cuenta por la palabra “hottentotica”) tiene una variedad llamada stokokei, con estambres rosados, que desafortunadamente no se consigue seca. Otra especie de la familia de la Protea es la Serruria florida, que tiene unas pequeñas florecillas de color gris plateado. La Oldenburgia arbuscula posee flores pubescentes que suelen venderse en las tiendas especializadas, aunque desprovistas de sus tiernas hojas aterciopeladas.
También existe todo tipo de hierbas de color gris oscuro, así como variedades tropicales de brezo y plumas de semillas; todas ellas son muy adecuadas en composiciones de tonalidad gris.
Luego, hay una variedad tropical de salvia que posee unos largos pedúnculos con ramilletes de flores de color plateado. Cuando uno abre un paquete lleno de estas plantas, su delicioso aroma invade la habitación inmediatamente. Su nombre es Salvia develendii.
Los pimpollos de Eucalyptus macrocarpa y de Eucalyptus globulus tienen también un aroma muy fuerte. Sus pimpollos, que parecen unas pequeñas copas grises con “tapa”, permiten ver, cuando se abren, un ramillete de estambres rojos.
Las hojas de Banksia, abiertas, bonitas y decorativas con su color verde grisáceo y sus rígidos pedúnculos, resultan excelentes para un arreglo de tonalidad gris. Por último, hay que mencionar las largas y encantadoras ramas de la Hakea “Victoria”; esta planta, que posee unas hojas redondeadas con pedúnculos espinosos de color verde grisáceo y pequeñas florecillas, resulta ideal para arreglos grandes, incluso sin ir acompañada de ninguna otra variedad.

LA PALMERA Y OTRAS PLANTAS CON FORMA DE ABANICO
Todo el mundo ha visto alguna vez representada una espléndida playa ecuatorial con enormes palmeras que arrojan su sombra sobre ella. Pues bien, las enormes hojas con forma de abanico de las diferentes variedades de palmera (como la Chaemerops) son de color verde grisáceo cuando están secas y seguramente su proveedor habitual las tendrá tanto frescas como secas y un poco podadas. Resultan ideales para tapar los “agujeros” de la parte trasera o delantera de un arreglo.

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